Ingredientes a evitar en cosmética

Hoy hablaremos de los ingredientes a evitar en cosmética. ¿Preparadas?

Alguien dijo que “la Vida es química pura”. De hecho la química nos rodea, forma parte de nosotros mismos: somos H2O en un 70%, respiramos O y exhalamos CO2, nos oxidamos… En fin…  Es imposible escapar a ella. Las fórmulas químicas que encontramos en la Naturaleza son una obra maestra pero también es cierto que las sintetizadas en un laboratorio nos son de gran utilidad en muchos aspectos de la vida.

Todos los productos de cosmética producidos en Europa han de presentarse en el Portal Europeo de Notificación de Productos Cosméticos (CNPN). Ahí se comprueba que cada producto cumpla con la legislación correspondiente en cuanto a qué componentes contiene, en qué cantidad, grado de seguridad/toxicidad, etc.

En la búsqueda de una mejora constante, la investigación en el campo de la cosmética no ha cesado y, tras múltiples estudios en los últimos años, existen ciertas sustancias que  están en el punto de mira (bien por ser sospechosos, bien por haber sido probada su toxicidad).

 

No más tóxicos. Los ingredientes a evitar en cosmética.

A continuación se detallan ingredientes que puedes encontrar en mayor o menor media en esmalte para uñas, pintalabios, productos de limpieza, cremas hidratantes, perfumes, geles y champús.

  • Acrilatos Polímeros (plásticos): Dañan los océanos y la vida submarina.
  • Colorantes sintéticos: Suelen contener sustancias potencialmente carcinógenas.
  • Ftalatos: Bien conocidos como disruptores hormonales* que pueden favorecer o potenciar enfermedades relacionadas con el sistema endocrino.
  • Benzoyl Peroxide: Potencialmente tóxico.
  • BHA, BHT: Conservantes que pueden incrementar el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
  • Diazolidinyl Urea: Emiten formaldehídos que están clasificados como carcinógenos y además derivan de urea animal.
  • Dimeticonas & Siliconas: Tienden a sellar los poros, de modo que resultan perjudiciales para la saludable respiración de la piel y/o el cuero cabelludo.
  • GMOs (Organismos genéticamente modificados): Por su relativa novedad, se desconocen sus efectos a largo plazo.
  • Glicoless (Etileno, Butileno, Propileno, Polietileno Glicol): Derivados del petróleo, son ingredientes potencialmente carcinogénicos.
  • Hidroquinona: Muy usada como agente anti-manchas en los productos dermofarmacéuticos, no puede usarse en cosmética Bio por ser considerada un disruptor endocrino.
  • Isopropyl Alcohol: Es un tipo de alcohol que reseca excesivamente la piel y puede llevar a irritaciones.
  • Acetato de Plomo: El plomo y otros metales pesados son muy utilizados en el maquillaje convencional. Son causa conocida de neurotoxicidad, y por ello, evitados en cosmética Bio.
  • Formaldehyde: De alto potencial carcinogénico, se usa en los esmaltes de uñas convencionales, pero no en los esmaltes “free”.
    Aceites minerales: Están basados en el petróleo y relacionados con consecuencias dañinas para la salud.
  • Nanopartículas: Pueden ser absorbidas en el torrente sanguíneo con rapidez (sin embargo, es preciso conocer de qué tipo de nanopartículas se trata, ya que en algunos casos las llamadas “nanopartículas” son “micropartículas” que no pueden ser absorbidas y son potencialmente mucho más seguras.
  • Parabenos y PEG’S: Son factores de disrupción endocrina y pueden incrementar el riesgo de ciertos tipos de cáncer.
  • PABA, OXIBENZONA y otros filtros solares convencionales: Son muy contaminantes y potencialmente perjudiciales para la salud.
  • Talco: Muy usado en maquillaje (sombras de ojos, colorete, etc), contiene fibras asbestiformes que pueden resultar perjudiciales al ser inhaladas.
  • Toulene: Petroquímico usado como disolvente que es potencialmente neurotóxico.
  • Triclosan: Antibacteriano usado en cosmética convencional especialmente en dentífricos y jabones, asociado a trastornos endocrinológicos.

 

Los defensores de algunas de estas sustancias explican que en pequeñas cantidades serían inócuas. Los detractores de las mismas alegan que el problema reside en que la mayoría son acumulativas (el organismo no puede expulsarlos/excretarlos), con lo cuál se van depositando en nuestros tejidos.

Tras la cosmética natural hay un gran esfuerzo de regulación, innovación e I+D que ha dado lugar a productos que en nada desmerecen si la comparamos con la cosmética convencional y que han sustituido dichas sustancias por otras que son seguras.

En cualquier caso, no está demás tener información y elegir lo que compramos en consecuencia.