dermatitis atópica en niños. Simply Natural tienda online de cosmética natural certificada

Hoy hablamos de dermatitis atópica en niños. Así que, prepárate un café, que hay mucha tela que cortar…

¿Qué es la Dermatitis Atópica?

La dermatitis atópica (eccema) es un trastorno de la piel que provoca enrojecimiento de la piel y picazón. Es frecuente en niños, pero puede manifestarse a cualquier edad. La dermatitis atópica es duradera (crónica) y suele exacerbarse periódicamente. Este tipo de piel se caracteriza fundamentalmente por su sequedad, lo que conlleva a su escamación e irritación y provoca síntomas molestos como el picor.

Esta afección de la piel ha experimentado un aumento progresivo en las últimas décadas. Hoy en día, afecta a más del 10% de los niños en algún momento de la edad pediátrica extendiéndose, en algunos casos, hasta la adolescencia e incluso, hasta la edad adulta (1 de cada 5 adultos la padecen actualmente).

 

 

¿Cuáles son las causas de la Dermatitis Atópica?

Los expertos coinciden en afirmar que la principal causa de esta enfermedad de la piel es la predisposición genética y ciertos antecedentes alérgicos. Pero existen ciertos factores ambientales alérgicos y alimenticios (frutos secos, lácteos, soja, trigo, huevo, …), e incluso algunas prendas de ropa (como la lana o las fibras sintéticas), que los desencadenan y lo agravan. También son frecuentes los brotes en los cambios de estación.

Características

Si tienes hijos con dermatitis atópica, como es mi caso, te sonará bastante todo esto que te voy a contar.

 

La dermatitis atópica afecta a bebés y niños y, en menor medida, a los adultos. En los niños suele aparecer en la cara y en zonas de flexión como los codos, las rodillas, la cara interna de la muñeca o en el cuero cabelludo, así como en piernas y glúteos.

En el caso de los más pequeños aparece una piel seca y descamada, que se desprende con facilidad.

Los signos y síntomas de la dermatitis atópica (eccema) varían ampliamente de una persona a otra y comprenden los siguientes:

  • Piel seca
  • Picazón, que puede ser grave, especialmente durante la noche
  • Manchas de color rojo a marrón grisáceo, especialmente en las manos, los pies, los tobillos, las muñecas, el cuello, la parte superior del pecho, los párpados, la parte interna de los codos y las rodillas, y, en el caso de los bebés, el rostro y el cuero cabelludo
  • Pequeñas protuberancias que pueden supurar líquido y formar costras si se las rasca
  • Piel engrosada, agrietada y escamosa
  • Piel en carne viva, sensible e inflamada por rascarse (en estos casos es importante consultar con un pediatra/dermatólogo antes de aplicar ningún producto sobre las lesiones).

 

Cuando son bebés les provoca un desasosiego que a veces se traduce en llanto. Cuando son más mayores, la frase que ellos más repiten es: “¡Me pica mucho!”… Y la nuestra: “¡No te rasques que te vas a hacer herida!” 

Prevención

La piel atópica es un trastorno que no se puede prevenir (qué más quisiéramos, ¿verdad?) dado que se produce por una predisposición genética (antecedentes propios o familiares de rinitis alérgica, fiebre del heno, incluso tendencia a padecer conjuntivitis, …) por lo que lo único que se puede hacer es controlarla y combatir los factores que lo agravan.

La piel atópica es un trastorno que va disminuyendo en la transición de niño a adulto, pero no desaparece por completo. Sin embargo, las siguientes sugerencias pueden prevenir episodios de dermatitis, restaurar la barrera cutánea y, por lo tanto, mejorar la calidad de vida del niño al controlar el prurito:

  • Humecta la piel al menos dos veces por día. Usa cremas, ungüentos o lociones que mantengan la humedad. Elige uno o varios productos adecuados y altérnalos a lo largo del día o por temporadas.
  • Intenta identificar y evitar desencadenantes que empeoren la afección. Algunos factores que pueden empeorar la reacción cutánea son el sudor, el estrés, la obesidad, los jabones, los detergentes, el polvo y el polen. Reduce la exposición a los desencadenantes.
  • Temperatura ambiental y humedad ambiental. Evitar temperaturas ambientales elevadas. El calor y la sequedad ambiental aumentan la irritación y el picor. Asegúrate de ventilar bien las habitaciones de la casa.
  • Alimentación. Los bebés y niños pueden sufrir exacerbaciones al consumir determinados alimentos, como huevos, lácteos, frutos secos, soja, Consulta con el médico de tu hija/hijo cómo identificar las posibles alergias alimentarias.
  • Toma un baño o una ducha más cortos. Limita los baños y duchas a 10 o 15 minutos. Y usa agua tibia en vez de caliente.
  • No utilices esponja. Por suave que parezca, cualquier fricción en una piel tan sensible, la deja aún más desprotegida.
  • Usa solo jabones suaves. Elige jabones suaves. Los jabones convencionales pueden eliminar más aceites naturales y resecar la piel. La cosmética natural tiene muy en cuenta esto a la hora de formular las líneas de productos infantiles.
  • Evita productos en formato spray-aerosol. El gas impulsor puede ser irritante.En nuestra web encontrarás productos de cuidado e higiene para las pieles atópicas de los más pequeños.
  • Seca con cuidado. Después de tomar un baño, seca la piel dando golpecitos delicadamente con una toalla suave y aplica una crema humectante con la piel aún húmeda. Esto último es muy importante porque la crema/loción que apliques penetrará mucho mejor y cumplirá su función hidratante mejor que si lo haces con la piel seca.
  • Elige preferentemente ropa de algodón  y evitar los tejidos ásperos,  sintéticos, lana o plásticos que acentúan la irritación. Existen tiendas especializadas como es el caso de Veganized.es, donde puedes encontrar ropita de algodón orgánico y tintes naturales. Estas prendas son muy indicadas en caso de dermatitis atópica porque se minimiza el riesgo de irritación. Lava la ropa con detergentes para pieles sensibles y evita el suavizante (yo lo he sustituido por vinagre de manzana y deja la ropa muy suave).
  • Por último, y muy importante: todas estas indicaciones se dan para mantener la barrera de la piel sana e hidratada. Una buena hidratación evita el rascado y que los eccemas empeoren. Pero en caso de episodio agudo de dermatitis atópica, hay que consultar con un pediatra/dermatólogo.

Photo by Jude Beck on Unsplash